Inconclusión

Ahora un poema del 2019 que nunca le mostré a nadie hasta ahora:




"Era como una línea, un límite,

el cual no debía sobrepasarse,

tampoco ignorarse.

 

Estaba ahí, seductor y coqueto,

era como un objeto valioso.

(¿Qué?)

Una reliquia.

 

Estaba ahí, vociferando mi nombre,

pidiendo que me acercara, que no tuviera miedo, timidez.

Pero al tratar de ingresar en su burbuja de bronce

algo me detenía, me cegaba

y me obligaba a retroceder,

sin saber nunca por qué.

Nunca por qué tal malsano repudio,

tal subversivo bloque, barrera,

esa que me mantenía al margen,

pero que también me llevaba a los rincones más insospechados

de mi desesperación

y mi vasta soledad.

 

Quizás fuera su cabellera,

quizás su modo de expresar sus ideales,

sus anhelos, deseos.

 

Quizás era simplemente el hecho de verla con estos ojos humanos,

con estos ojos que se negaban a ver más allá de su intransigente sentimiento.

 

Tal vez el problema no era ella o yo…

(¿Circunstancias?)

Puede ser,

aunque lo único que tuve claro en aquel momento

es que yo no,

yo no estaba permitido a entrar en su multiverso,

a explorar despreocupadamente las intrincadas selvas

(¿frondosas?)

de su alma, del brillo de su mirada al ver la luna resplandecer en un cielo atiborrado de inefables estrellas,

de su olfato al sentir un olor que le trajera algún recuerdo
(más bien sentimiento)
de lo que en algún momento la pudo hacer feliz.

(¿Tranquilidad?

Quizás.)

 

Y ahora que lo evoco,

es curioso saber que nunca pude entrar,

y no por qué fuera demasiado pretencioso,

o atrevido,

sino por el simple hecho de no merecérmelo,

de no ser el que prendía a fuego vivo su limerencia,

de no ser el beso que le calmara su inconsistente ansiedad,

de no ser el abrazo que apaciguara sus abyectos miedos,

de no estar en el momento preciso para ser parte,

parte de su vida azefálica.

¿Vida?

No lo sé

Cuando yo llegué como un vagabundo en medio de la noche

a tocar la puerta de su espíritu,

y pedí quedarme

hospitalidad, compasión, abnegación,

fue más bien lo que ella sintió por mí.

¿Amor?

Eso nunca,

estoy completamente seguro.

 

Y ahora,

¿ahora qué?

Ahora sólo quedan partículas de fragancias,

fragmentos de caricias acendradas,

esquirlas de palabras superfluas.

 

Sólo queda el recuerdo,

el recuerdo de lo que fue de todo,

menos amor.

 

 

                                                                                                          J.A.B. 2019. 

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