Contra el Silencio
A
lo largo del texto tocaré varios temas que se encuentran totalmente
desconectados a simple vista, pero que en mi cabeza están total y caóticamente
conectados. Puede decirse que son pequeños textos en uno solo con ideas,
impresiones, críticas y residuos de lo que me deja la ansiedad y el hijueputa
desespero cuando pasa por mi psique y me deja vuelta mierda la habitación. Pero
¿es el desespero o soy “yo” haciéndome pasar por un “yo emocional”? Respondamos
porque ya se me derritieron los signos de interrogación.
Desde
los griegos (el supuesto inicio del “pensar” occidental) se ha glorificado la
duda y el cuestionamiento. ¿Pero qué pasa cuando el cuestionamiento se
desenfoca y se va contra sí mismo? ¿Cuestiono que me estoy cuestionando? ¿Cómo
es eso posible? No hay respuesta, pero sí un aproximación a una nueva sospecha:
¿hemos vivido creyendo en un error de razonamiento? ¿Ha sido la lógica una
ecuación inexacta del pensamiento? ¿La metafísica es un error de cálculo? Y
peor: ¿hemos confundido “pensar” con “elegir” entre varias opciones y
“establecer” la que debe “ser”? ¿Realmente hemos “pensado” en algún punto de
nuestra historia? ¿Ha sido la historia del pensamiento la historia de una
confusión? Sartre dijo que “no podemos no elegir: estamos condenados a
la libertad”, pero se le quedó el pensamiento atrás. ¿Cómo “no pensar”? El
pensamiento es una tierra en miniatura que gira y gira y gira sobre su propio
eje dentro de sí. ¿A quién juzga el pensamiento cuando juzga? El pensamiento,
al parecer, es el resultado de la evolución de miles de años en la historia de
la humanidad, pero en perspectiva solo es un retroceso en el proceso creativo
del ser humano porque vuelve al hombre más cauteloso, prudente y escéptico y la
fuerza creativa de un ser humano (que trasciende los límites del arte mismo: no
se confunda fuerza creativa con fuerza de crear arte) es impulsiva, imparable,
violenta. ¿Por qué ha dominado el pensamiento a la fuerza creativa? Toda la
historia de la filosofía es el registro escalonado de cómo el pensamiento se
apodera de la fuerza del cuerpo y de la creatividad del hombre para que domine
el escepticismo y el nihilismo sobre todo lo que posea vitalidad. (Y ni
hablemos de la religión.) ¿Cómo hemos sido capaces de tamaña atrocidad? Es como
si en vez de evolucionar más erguidos del mono hubiésemos llegado a nuestro
punto más alto para volver a la joroba y dentro de poco a caminar sobre cuatro
patas… Todo lo que sube tiene que bajar, sí, pero ¿llegaremos más bajo?
***
Desde
que inició la pandemia he desarrollado un trastorno de ansiedad. Los
pensamientos que más me inundan se refieren a mí, a lo que “soy”, a lo que he
hecho, a lo que “debo” pensar. Lo más preocupante del asunto, desde mi
perspectiva, es que toda mi energía vital se drena por esta cañería de
suposiciones y de ataques contra mí. Siento que soy mi propio juez, pero ¿de
qué soy culpable? ¿De escribir? ¿De ser creativo? ¿De amar la Vida? ¿De ser
determinado? ¿De ser egoísta y terco? Soy joven, pero ello no me exime de mí y
de lo que han hecho de mí otros. De una manera que conozco muy bien (la
indirecta, el chiste, el comentario por debajo de la mesa) mi familia ha
inyectado en mí esas dudas, han dejado en mi pecho la inquietud. Y mis amigos
también. Por ello me pregunto: ¿quién es el culpable de ese trastorno? ¿Mi
familia, mis amigos… yo? ¿O… el silencio? ¿Existen culpables siquiera? ¿Es esto
un efecto colateral de mi propia creatividad? Estas preguntas me llevan a
formular otra que me ha estado comiendo los intestinos: ¿por qué optar por el
silencio cuando tengo voz? En los últimos dos años he intentado sentir más que
razonar, pero el silencio meditabundo del pensamiento opaca la belleza de mi
emoción. No hay momento en el día que deteste más que cuando voy a dormirme:
tengo que cerrar la boca, aquietarme, acobijarme y cerrar los ojos. Además es
detestable porque no he descubierto otro método para dormirme. Un nuevo método
para dormir bailando, escribiendo, hablando, dibujando, componiendo plenamente
consciente… ¿será algún día posible? Por ello me opongo al silencio, pero no lo
anulo. Es necesario para escucharse, entenderse, calmarse. El silencio debe ser
un breve receso, no una prolongada costumbre. Hay que bailar, saltar, gritar,
golpear, expresar, dibujar, escribir y hablar, no saber callar, no ser
prudentes, no ser flemáticos, no ser suspicaces. Para saber ser valiente hace
falta mucho instinto liberado de su “cadena”: el pensamiento.
***
¿Por
qué tanta crítica hacia los jóvenes de los mismos jóvenes? ¿Resentimiento,
envidia, insuficiencia creativa? ¿Acaso es vuestro último recurso? Donde hay
crítica hay veneno encapsulado. ¡A ver! Tírenla de frente. Dejen el sarcasmo
exagerado al máximo, la ironía desgastada. Digan las cosas. ¿O entonces para
qué romantizan la “diversidad de la subjetividad” y el relativismo enfermo que
justifica toda su ignorancia? Recuerden que la ignorancia es creer que se sabe
cuando en realidad no se sabe. La ignorancia son opiniones, no argumentos. Sus
burlas no desacreditan las opiniones de otras opiniones diferentes a las suyas:
las reconocen y les dan importancia. ¡Sean violentos, no sarcásticos, barriles
de aserrín!
***
Monólogo
de mi ansiedad: ¿De dónde esta desconfianza, esta inseguridad, esta gran
fuerza explosiva que se vuelve contra mí? ¿De dónde todo este escepticismo,
este ateísmo hacia la Vida? Resultados: nihilismo, desaliento, resignación,
debilidad. ¿Vive en mí la voluntad de poder o de nostalgia? ¿Todo tiempo pasado
fue mejor o todo tiempo futuro es desalentador? ¿Por qué el presente no puede
ser vivido sino es desde la memoria? ¿La melancolía es resultado de la
nostalgia? ¿A dónde caminar ahora? El horizonte ya ha sido descubierto. El sol
no es un misterio derretido ya. ¿Por qué soy mi enemigo más lacerante, agudo e
hiriente? ¿Tenía razón el budismo? ¿Es el ego que debe ser suprimido? ¿Adorar
al ego y ponerlo en el centro no es lo mismo? ¿Egolatría y egocentrismo son
necesarios? ¿Por qué tanto odio hacia el ego? ¿Por qué confundimos la
diversidad con la confusión de identidad y de criterios? Con tal de hablar el
silencio estorba.
***
Cuando
Darwin propuso la teoría de selección natural no pensó que llegarían las redes
sociales para “seleccionar” a los más “aptos” para retener espectadores y
volverlo un gran negocio para unos pocos… Ese es el engaño. Las redes sociales son “del
pueblo para el pueblo”. Cualquiera puede publicar, pero no cualquiera puede
hacer monetizar sus publicaciones y esa “libertad” es la que nos hace creer en
la meritocracia: “si publico más seguido a la hora que es conseguiré más
seguidores”; “si sigo a más gente conseguiré más seguidores”; “si hago el video
más chistoso conseguiré más enganche”. Las redes sociales es un mercado abierto
y como todo mercado tiene su monopolio. No nos dejemos engañar por la
“libertad” de las redes sociales. Ahora cuando la gente de entrada ya sabe esto
es peor porque no busca monetizar sus publicaciones, sino crear un nuevo “yo”
en redes. Y también están los “sinceros”, es decir, los que toman un prejuicio
popular y lo exageran hasta el ridículo para que los espectadores se sientan
“identificados” y puedan divulgar la publicación. Es que el mismo nombre se
delata: “redes”. ¿Social? Las redes sociales son la plaza pública y el mayor
peligro para la Vida es el pueblo y sus opiniones “normalizadas”. El verdadero
peligro es lo “normal”, no lo raro, que es una extensión de la belleza.
***
¿Por
qué se mezcla el romance con el amor? ¿Es tan puro el amor como pensábamos
hasta hace poco? ¿El nihilismo destruye al amor? ¿Es siquiera posible ser
nihilista en una época hiperconectada? Sin embargo, no se trata de preguntar,
sino de cantar. El amor es canto desvergonzado, canto asimétrico, canto
mundano. “Todos pueden aprender a cantar”, dicen los profesores de música. Lo
mismo sucede con el amor. Todos podemos amar, pero no todos sabremos si seremos
amados vitalmente. Esa inquietud es el condimento del amor.
***
¿Sexualidad,
sexo e instinto son sinónimos o son complementos? ¿Por qué la censura con el
cuerpo? De quién es la culpa esta censura no es en lo que deberíamos focalizar
nuestro análisis, sino en pensar por qué sigue sucediendo. El siglo XXI nació
manchado de la sangre del siglo XX, pero ahí mismito se limpió el cuerpecito y
desvió nuestra atención mostrándonos su gran aporte: la tecnología. Pero la
censura no es tema de ahora. Y ahora más que nunca se ha cambiado el punto de
vista respecto a lo “censurable”. Ya no se censura al cuerpo semidesnudo o
incluso desnudo. Ahora se censura al cuerpo que “ofende” un interés económico o
político. El cuerpo que no es simétrico es una ofensa al estereotipo del cuerpo
simétrico, el que ha enriquecido a varias industrias europeas. El cuerpo se ha
convertido en un instrumento de trabajo, ya no es el mayor descubrimiento del
ser humano. ¿Alguien puede imaginarse el asombro de un cavernícola mirándose en
el reflejo de un lago?
***
Personas
saturadas, agotadas, mezquinas y escépticas ¿qué pueden decirme de la
enfermedad que se está gestando en la psique de la humanidad? ¿Hemos llegado a
un nihilismo inevitable? Renacemos o nos auto destruimos. El parecido entre
robots y humanos es innegable en ese sentido. Necesitamos de una nueva meta
propia que a la vez sea la de cualquier individuo… Como diría Deleuze, una
“meta rizomática”. El individualismo no puede degradarse del todo y caer en el
narcicismo. El propósito del individualismo es solo uno: entender mejor al otro
desde mi individualidad.
***
¿Quién
define lo permitido en el arte? ¿Qué está pasando con la fuerza creativa? ¿Se
está orientando [la fuerza creativa] hacia una regulación económica de la
misma? ¿Se puede vivir del arte o vivimos para el arte? ¿Qué clase de
esclavitud es donde el amo y el esclavo soy “yo”? Para responder estas
interrogantes es necesario un nuevo arte, un arte que se rebele contra el
silencio y no que lo divinice. El silencio no es típico del sabio ni preferible
en la falsa modestia de muchos artistas. ¡No! ¡El silencio nunca podrá ser una
expresión del arte porque, para desgracia de los nihilistas y los religiosos, el
silencio es una afirmación de la palabra! Solo la palabra puede salvarnos del
abismo del silencio indiferente. ¡Expresémonos!
J.A.B. 2022.
SIIU🤩💪
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