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Mostrando las entradas de febrero, 2022

Inconclusión

Ahora un poema del 2019 que nunca le mostré a nadie hasta ahora: "Era como una línea, un límite, el cual no debía sobrepasarse, tampoco ignorarse.   Estaba ahí, seductor y coqueto, era como un objeto valioso. (¿Qué?) Una reliquia.   Estaba ahí, vociferando mi nombre, pidiendo que me acercara, que no tuviera miedo, timidez. Pero al tratar de ingresar en su burbuja de bronce algo me detenía, me cegaba y me obligaba a retroceder, sin saber nunca por qué. Nunca por qué tal malsano repudio, tal subversivo bloque, barrera, esa que me mantenía al margen, pero que también me llevaba a los rincones más insospechados de mi desesperación y mi vasta soledad.   Quizás fuera su cabellera, quizás su modo de expresar sus ideales, sus anhelos, deseos.   Quizás era simplemente el hecho de verla con estos ojos humanos, con estos ojos que se negaban a ver más allá de su intransigente sentimiento.   Tal vez el problema no e...

Fragmentos

Este texto fue inspirado en la personalidad de mi profe de Artística del colegio, pero hasta ahí. Toda la historia se la inventaron mis dedos (o eso creo):     1.   “Bebí un poco de agua. Aclaré la garganta, tomé aire profundamente y miré a todos uno por uno rápidamente. Sentí un escalofrío que me recorría desde los talones hasta la coronilla de mi cabeza. Seguí hablando, buscando que mi voz llegara a todos los rincones del aula: ―Entonces, como ya les dije, el arte­ es muy variado en sus formas y representaciones, así que hoy vamos a realizar un dibujo donde vamos a aprender a proyectar sombras desde arriba, luego lo haremos con la proyección de sombras desde abajo y así. Tomé una pausa y rebusqué el dibujo en mi carpeta. Seguí hablándole a los muchachos: ―Recuerden que hoy debían traer lápiz 6B, una o varias servilletas para las sombras y, claramente, el bloc base 30. Después, comenzó la alharaca en el aula cuando terminé de hablar. Todos empezaron a h...

Mis recuerdos

Este cuento es de Carola Monterroso, NO es mío. ¿Qué es mío? La juventud. ¿Qué es de Carola? La Libertad. Este cuento titulado “Mis recuerdos” y firmado en San Luis me estremece hasta los deditos de los pies. Gracias a Carola por tan bello escrito:   “Yo ni quería ir, y menos con este calor, pero por culpa de esa hijueputa tradición de la familia de hacer velorios al mediodía me tocó asistir en plena hora de almuerzo. Apenas regresé a mi hogar, tomé mi teléfono y pedí el almuerzo de costumbre. Cuando llegó lo serví en dos platos hondos y comí. Luego, fui a lavar los trastes a la poseta y noté que en las esquinas inferiores de la misma había comenzado a crecer musgo. Volví a mirar. Efectivamente. Era musgo y me reí recordando cuando mi cucha me decía que debía hacer oficio hasta los últimos rincones si no quería que el moho malo llegara hasta mi pieza y me engullera. Pensé si era moho o musgo. Dudé entre la diferencia de ambas palabras y mientras lo hacía puse a hacer tinto. Después...

Juan David

  El siguiente texto fue un cuento que le hice al hijo difunto de mi tía materna. Que en paz descanses, Juan David.   "A mí todo el mundo me echa el agua sucia. Si supieran todo lo que me toca hacer. Es que yo soy la de todo en esta casa. Si no es por mí, mejor dicho. Y si no vea mi mamá toda enferma. Qué cosa tan horrible. Yo no sé qué vamos a hacer. Y encima ese hermano mío haciendo esos chorizos que compra en el viejo parís. Eso que suelta un tufo súper dañino pa’ mi mamá. Pero a él no se le puede decir nada. Desde ese día que andaba pintando con el compresor en la terraza y me manchó una sudaderita que era de Juan David, lo odio. No le hablo, no lo miro, y así es mejor. Yo hago mi comida y ya él hace la suya. O mi mamá se la hace, pero como ha estado enferma, le toca a él. Y si viera cómo está de gordo. Parece que tuviera una riñonera llena de comida. Yo mejor no le digo nada porque después se pone a alegarme y él no puede enojarse mucho porque él también está enfermo....

Mis palabras de la Ceremonia de Graduación 2021

Tranquilos, hoy no vengo para insultar ni para ridiculizar a nadie. Incluso me gustaría decirles a todos lo que pienso de cada uno, tanto de profes, estudiantes y directivos. Pero así no soy yo. Soy más de aprender y nutrirme de las virtudes de otros, así como de sus errores e incertidumbres. Por ello me gustaría resaltar el gran trabajo que ha realizado cada uno en este proceso académico, sobre todo, en el componente social. Yo creo que el colegio es un lugar de reunión, más que de aprendizaje técnico. Es un lugar donde uno se encuentra con las personas y aprende a convivir, a respetar al otro, pero también a dar rienda suelta a las fuerzas violentas y arrolladoras que todos guardamos dentro de nosotros. Y por ello aprendemos a ser castigados, lo mismo que a ser premiados. Nos acostumbramos a la vigilancia, al regaño, al “si se van a besar, mejor váyanse pal Parque Berrio que esto no es una taberna”. Y ese es nuestro más real aprendizaje: el práctico, el que se comparte, el que vivimo...

Contra el Silencio

A lo largo del texto tocaré varios temas que se encuentran totalmente desconectados a simple vista, pero que en mi cabeza están total y caóticamente conectados. Puede decirse que son pequeños textos en uno solo con ideas, impresiones, críticas y residuos de lo que me deja la ansiedad y el hijueputa desespero cuando pasa por mi psique y me deja vuelta mierda la habitación. Pero ¿es el desespero o soy “yo” haciéndome pasar por un “yo emocional”? Respondamos porque ya se me derritieron los signos de interrogación. Desde los griegos (el supuesto inicio del “pensar” occidental) se ha glorificado la duda y el cuestionamiento. ¿Pero qué pasa cuando el cuestionamiento se desenfoca y se va contra sí mismo? ¿Cuestiono que me estoy cuestionando? ¿Cómo es eso posible? No hay respuesta, pero sí un aproximación a una nueva sospecha: ¿hemos vivido creyendo en un error de razonamiento? ¿Ha sido la lógica una ecuación inexacta del pensamiento? ¿La metafísica es un error de cálculo? Y peor: ¿hemos con...